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SOBRE LA HISTORIA DEL TURISMO

EN JANITZIO

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 Durante el taller sobre Gestión de Museos Comunitarios, José Luis Guzmán explicó cómo su comunidad, La Isla de janitzio,  pasó de ser un lugar de pescadores a un sitio de atracción turística. A continuación su testimonio.

Por Karen Zúñiga

La isla de Janitzio en la ciudad de Pátzcuaro se encuentra en el Estado de Michoacán, su lengua materna es el purépecha, y ahora, se suma el español. Los habitantes son aproximadamente 2500, cifra arrojada por el INEGI, aunque los purépechas se distribuyen también en otras zonas de México (Baja California). 

Sus tierras son de una extensión de 45 hectáreas, aunque también cuentan con la cuenca del lago de Pátzcuaro. Pátzcuaro se conforma actualmente de 5 islas, mismas que fueron pobladas desde antes de la llegada de los conquistadores españoles. 

 

Las comunidades indígenas habitan alrededor del lago, por eso es sumamente importante para ellos la lluvia, de otra forma la cuenca no permanece; el agua baja. La pesca en el lago era su actividad primigenia para sobrevivir, pero por la contaminación y extinción de las especies, el turismo tomó su lugar. 


Convirtiéndose en una zona turística, sus visitantes crecieron exponencialmente a lo largo del tiempo. Lo que más llama la atención a los turistas  son las canoas, y el monumento a José María Morelos, construido durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas. 

En 1886, cuando se inaugura el tramo ferroviario de Morelia a Pátzcuaro, comienzan las primeras visitas de extranjeros e intelectuales. En 1930  Frida Kahlo y Diego Rivera estuvieron presentes, y de igual manera, se produjeron varias películas que aludían al Día de Muertos. 

 

Con el tren llegaban personas a tomar fotos para compartirlas, y es por ello que cada día recibían a más viajeros. Posteriormente, un grupo antiporfirista, dejó las primeras lanchas, barcos y puentes. 

 

La gente de Pátzcuaro pedía en estas épocas que los llevaran a dar una vuelta en la canoa, por eso comenzó ese proyecto con una visión turística. La ciudad y la región se proyectaron para el mundo tiempo después. 

 

En 1910, con la revolución los mismos extranjeros y empresarios tomaron una decisión importante para la arquitectura. Desde 1890 se establecieron normas de preservación en la construcción y diseño de las casas.

Cuando estás en Janitzio, no ha pasado el tiempo, todo sigue blanco y rojo, por eso  se considera un pueblo mágico en México. Cuando el presidente Fox tuvo esta iniciativa, el gobierno destinó un recurso para la mejora de la localidad, sin embargo, muchos pueblos indígenas quedaron fuera y no tuvieron beneficios.

 

Antes había un total de 216 mil visitantes por año, y la cifra subió a 392 mil, siendo un turismo desmedido que ya no aprecia la cultura, si no que es invasivo. Por una parte, la economía se sostiene, pero la cultura no se aprecia y se va perdiendo.