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BASALTO

El México contemporáneo parece obsesionado con revolver su historia en la búsqueda del momento preciso que se perdió algo esencial. Es en este contexto, se entiende el significado del proyecto de Basalto, inaugurado a finales de 2019 en la comunidad de Ayotzingo, Chalco, en el Estado de México, por Dignicraft de Tijuana, Baja California, con la misión de crear comunidad local. 

Por Feike de Jong

"El México contemporáneo parece obsesionado con revolver su historia en la búsqueda del momento preciso que se perdió algo esencial."

"Mientras el discurso de la identidad mexicana se ha basado en el pasado, el reto de articular una visión a futuro de la misma ha quedado atrás."

Según la cosmogonía prehispánica hubo 5 puntos cardinales: sur, norte, oriente, occidente y centro. Hoy en día  México tiene cuatro. Lo que falta es el centro. Tal vez por eso que aunque el país tiene tanta cultura, fuerza y educación, siempre se siente una ausencia. 

 

El México contemporáneo parece obsesionado con revolver su historia en la búsqueda del momento preciso que se perdió algo esencial: fue durante la Conquista, fue durante las manifestaciones en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, o tal vez fue en los años ochenta, cuando el Consenso de Washington empezó a regir las políticas mexicanas.

 

Mientras el discurso de la identidad mexicana se ha basado en el pasado, el reto de articular una visión a futuro de la misma ha quedado atrás. 

 

Los momentos formativos de ésta: la Conquista, la Guerra de Independencia y la Revolución Mexicana, lógicamente han involucrado la llegada a la Ciudad de México de fuerzas de los estados.  Sin embargo ahora gran parte de esos territorios están determinados por la capital del país, los estados casi no tienen representación territorial en la zona de la capital. 

 

Es en este contexto, se entiende el significado del proyecto de Basalto, inaugurado a finales de 2019 en la comunidad de Ayotzingo, Chalco, en el Estado de México, por Dignicraft de Tijuana, Baja California, con la misión de crear comunidad local.

Físicamente, Basalto es una nave industrial en el campo en las faldas del volcán que los locales llaman Ehécatl (y los mapas Tláloc). Simbólicamente su ubicación cerca de uno de los más importantes embarcaderos de los míticos lagos pre-hispánicos en Chalco, en un pueblo que peleó con Zapata en la Revolución Mexicana, frente al Rancho donde se hospedaron Ché Guevara y Fidel Castro, le da una carga territorial local fuerte.  Las montañas del sur de la cuenca de México donde está la nave albergan 2% de la biodiversidad del mundo. 

 

La fortaleza de Basalto es justo su capacidad de ligar distintas culturas mexicanas y llegar a un diálogo sobre identidad mexicana que no sea determinado por las inercias de la vida cultural de la capital. 

 

Este centro cultural independiente está en el campo, en la periferia de la mancha urbana. Este aspecto inocuo conlleva a que Basalto es quizás el único centro cultural independiente en la Zona Metropolitana del Valle de México que está rodeado por los terrenos de una comunidad rural. 

 

Así aunque el colectivo que conforma Basalto es urbano y tijuanense, su proyecto comunitario por antinomia conlleva el diálogo con los ejidatarios de Ayotzingo.  Para estos es un servicio cultural y deportivo, en una zona donde son escasas las oportunidades para reivindicar su identidad, fomentar el turismo, distraerse y capacitarse.  Basalto desde su incepción cubre la división inmensa entre el México urbano y rural. 

 

Aunque existen algunos centros culturales independientes en la periferia de la Zona Metropolitana del Valle de México como la Vieja Escuela en Tlalnepantla, La Galería de Arte del Genoma Mesoamericana en Ecatepec y  el desplazado Museo Comunitario de Xico, aún son pocos. Hay colectivos pero pocos tienen espacios, o si los tienen son más locales como es por ejemplo Kaibil Balaam en Chalco. 

"...el proyecto de Basalto tiene el potencial de ir hacia rumbos desconocidos.  Y México los necesita por qué lo conocido sólo lleva al pasado."

Los demás centros culturales suelen ser sitios del gobierno, de alguna organización política, en otros casos se trata de una especie de antro o lugares de educación y deportes complementarios para niños, jóvenes y adultos mayores. Cabe decir que la Ciudad de  México no tiene la cultura de paracaidismo, los squats, que ha generado quizás la mayor parte de los centros culturales independientes europeos. 

 

Por su ubicación en una zona sin servicios culturales, Basalto tiene la posibilidad de reunir distintas culturas periféricas de la megaciudad de México. Estás periferias son de gran importancia cultural porque se integran de generaciones de migrantes quienes tienen la necesidad de crear una nueva identidad. Es ahí donde la cultura popular mexicana del siglo 21 se está forjando.  

 

Otra característica de estos centros culturales de la periferia es que casi no tienen contacto, es decir sitios donde los actores de la periferia y el centro podrían intercambiar trabajo. El ejemplo más importante de un foro con carácter metropolitano sería probablemente el Faro del Oriente en Iztapalapa y el movimiento cultural con mayor equidad entre representación del centro y periferia probablemente es la cultura de los sonideros. 

 

Justo dentro de la cultura capitalina hay mayor interés en saber que pasa sobre este tema en la periferia principalmente entre los jóvenes. Es esta inquietud y la fascinación por la bi-cultura Tijuanense que puede dar pauta para que Basalto también se convierta en un de los pocos centros culturales metropolitanos.  

 

Por la naturaleza cosmopolita de la escena cultural urbana de Tijuana, a raíz de su ubicación sobre la frontera, Basalto también es parte de redes y comunidades internacionales (o al menos norteamericanas). En este sentido también da pauta para situar a la cultura mexicana en la de América del Norte. 

 

Es esta concatenación de identidades opuestas, popular, cosmopolita, rural, urbana, internacional, nacional y local que significa que el proyecto de Basalto tiene el potencial de ir hacia rumbos desconocidos.  Y México los necesita por qué lo conocido sólo lleva al pasado. 

 

Pensar en la presencia de Basalto en Ayotzingo también es pensar en lo que México y su capital no tienen: redes culturales independientes nacionales y metropolitanas. No tiene sitios culturales que superen la dicotomía rural y urbana. El país apenas está generando puentes entre la cultura  popular y la cultura “alta”. Y no tiene una visión de la mexicanidad del siglo 21. 

¿Desarrollo hacia dónde, y por qué? Son preguntas como éstas las que remarcan la ausencia en el corazón de la mexicanidad.  Éstas no son lujos, éstas son los pre-requisitos para el desarrollo de México.

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FEIKE DE JONG

Investigador urbano y periodista. Sus intereses principales son la Ciudad de México como megalópolis, el sector energético mexicano y el desarrollo sostenible. Recibió el Premio Walter Reuter 2010 por un artículo para la Revista Expansión sobre el impacto económico del cambio climático en México.